domingo, 24 de julio de 2011

Anatomía

Anatomía
Daniel J. Csich



Índice:

Capitulo I: La Obsesión
Capitulo II: “Semanas más tarde…”
Capitulo III: ¿Sueño o Realidad?
Capitulo IV: ¿Qué es lo que sucede?


Capítulo I: La Obsesión

El despertador sonó a las 8:30 A.M. pero igual ya estaba despierto; las pesadillas sobre aquella noche de la que muy poco recuerdo me atacaban; solo lo que se es que mis padres murieron en aquel accidente automovilístico en la interestatal 32, o eso fue lo que las enfermeras me dijeron, lo único que tengo es un documento y una beca para el segundo año de la carrera de medicina forense; aunque dudo que me sirva de algo ya que no recuerdo nada del primer año pero igual iré.

Salí de la pensión y me dirigí hacia la parada del ómnibus, que me dejaría a seis cuadras de la universidad. Al llegar a la parada el ómnibus se asomo en el horizonte repleto de personas en su interior; al acercarse a mi ni siquiera paro, me hizo luces y siguió su camino. Prendí un cigarrillo y espere el próximo ómnibus.

Difícil de creerlo; pero creí que no vendría nunca, de repente se asomo, tire mi cigarrillo y lo tome. Cuarenta minutos después baje y camine las últimas manzanas hasta la universidad; en ese transcurso me tope con una hermosa chica rubia de ojos azules que me miro. Su mirada me enamoro.

Al llegar a la universidad, era enorme, miles de aulas y materias por cursar; de pronto me tope con un chico de largas cabelleras con aspecto sombriento y satánico, su nombre era Marcos. Comenzó a hablarme como si me conociera de toda la vida, pare su conversación y le dije:

Andrew: ¡¡Hey!! Espera ¿no se quien eres?

Marcos: ¿Qué no te acuerdas de mi? Soy Marcos Araise estuvimos juntos en varias materias el pasado año.

Andrew: en verdad no recuerdo nada del pasado año. Ya que por la semana santa pasada tuve un accidente automovilístico con mis padres y no recuerdo nada de nada.

Marcos: ¿Ellos están bien?

Andrew: ¡ehhh! Ellos murieron en el accidente.

Marcos: ¡huu! Lamento tu perdida. Bueno en 10 minutos tenemos la primera clase, apúrate… lleva el libro de “La anatomía del cuerpo humano II”.

Andrew: pero no lo tengo.

Marcos: está en tu casillero, pídele la llave al regente; es el 207 al lado esta el mío. Acuérdate sala 66. (Marcos salió corriendo por los pasillos).

Fui a la oficina del regente y me entrego la llave. Caminando hacia mi casillero pensaba: ¿Qué habrá allí dentro?; al llegar coloque lentamente la llave y la gire lentamente. En su interior habían muchos cuadernos con apuntes y varios libros; tome el que necesitaba y fui a la clase.

Entre y me senté junto a mi amigo; el cual me pregunto que eran todos esos cuadernos; le conteste que no tenia idea; creo que eran apuntes con dibujos del año pasado.

El profesor entro, todo el mundo se callo vespertinamente. Unos asientos más abajo vi a la hermosa muchacha; le pregunte a Marcos:

Andrew: ¿Sabes quien es esa muchacha?

Marcos: Clara, una chica extraña; no tanto como yo pero tiene sus encantos. ¿Por qué preguntas?

Andrew: solo por curiosidad.

Tras cuatro horas la clase termino; muy poco entendí pero las imágenes que mostro el profesor me obsesionaron mucho.

Al salir de la universidad seguí los pasos de aquella muchacha; después de unas cuadras la perdí de vista. De pronto alguien coloco su mano en mi hombro y me susurro al oído: “Así que intentabas seguirme, no puedes hablarme de frente, tienes que ser un obsesionado seguidor que va tras alguien a quien desea”. Me di vuelta y conteste a sus palabras:

Andrew: Me parece que me tienes; no fue mi intención; solo que hoy antes de la universidad te vi, tú me viste y tu sonrisa me enamoro de ti al instante.

Clara: Me impresionas.

Andrew: también te vi en la sala de “Anatomía II”

Clara: ¿a que cursas también medicina forense? ¿Cuál es tu nombre?

Andrew: Mi nombre es Andrew.

Clara: el mío es Clara.

Andrew: ya lo sabía; mi amigo Marcos del cual mucho no recuerdo me lo dijo. (Comenzamos a caminar).

Clara: ¡¡ha!! Marcos, todo un demente. ¿Cómo es eso que mucho no lo recuerdas?

Andrew: hace unos meses atrás me ocurrió un accidente automovilístico y desde entonces no recuerdo nada.

Clara: ¡¡¡Que Mal!!! Te debes sentir vacio.

Andrew: y me es difícil vivir sabiendo que no se nada de mi, pero lo estoy intentando y algún día recordare algo…

Clara: ¿y tus padres te están ayudando a recordar?

Andrew: mis padres murieron en el accidente. Ni siquiera los recuerdo; la policía no me dejo verlos.

Clara: vaya, lamento eso. Bueno aquí es mi casa; te veré mañana.

Me sonrió y me dio un beso. Continúe mi camino; tome el ómnibus y llegue a la pensión. Doña Stela, me vecina de al lado me preparo un plato de rabioles; mientras hojeaba los cuádresenos que traje del casillero; encontré una foto familiar. Una lagrima callo sobre la salsa. La emoción me lleno de ira y nostalgia; de no recordar nada. Al terminar el plato cerré todo y me acosté.

Capítulo II: “Semanas más tarde…”

Mis relaciones con Clara han pasado de ser de amistad a intimas; adoro todo su cuerpo; su mirada; adoro todo. Las pesadillas me siguen atormentando cada ves más; en algunas despierto en un hospital totalmente trastornado; en otras me veo destripado a alguien; en algunas la policía me persigue y luego como final trágico choco contra un árbol y me despierto; hay veces que pienso en eso y creo que quizás sean marcas del pasado; pero porque haría esas cosa… hace unos días visite a mis padres con Clara en el “Cementerio Wins”.

La universidad esta cada ves mejor, a pesar de no recordar nada tengo buenos promedios y actualmente la trata con cadáveres me esta fascinando; practicando me esta fascinando cada ves mas; también me han ayudado mucho mis cuadernos con muchas experiencias que jamás había visto; aunque algunos procedimientos son grotescos y muchos comentarios asquerosos; los dibujos muy precisos y muy estudiosos; no creo que sean míos pero no sé si alguien me las allá prestado así que me los quede.

Hay practicaremos con cadáveres del sexo femenino asique rápidamente salí y tome el autobús, mientras tanto busque en mis cuadernos alguna información sobre alguna experiencia con una mujer.

Diciembre 22 de 2009, aparentemente es una mujer blanca de cabello ondulado negro, edad entre cincuenta a sesenta años, vestía una remera y unos jeans azules.

Ya desvestida, su piel es sabe; en ciertas zonas algo arrugada pero bien cuidada; presenta una cicatriz en su vientre; puede decir que tuvo un embarazo con sisaría o algún problema intestinal.

Iniciando la autopsia; cortes principales y secundarios; costillas cortadas. Interior: se ve normal; el corazón no presenta daños; late normalmente; los pulmones están un poco escurecidos, quizás haya sido fumadora o tenga principios de cáncer pulmonar; los demás órganos se ven normales; nada fuera de lo común.

Nota: se observan cambios de color en la piel del cuello. Sus tonos rondan entre un amarillo a un verde (como moretones).

Cerrando cadáver; fecha de muerte 22 de diciembre de 2009.

Esto es muy extraño; se le practicó la autopsia el mismo día en el que murió pero: aun más es que su corazón latía normalmente. Que entraño.

Baje del autobús pensando en ello; al llegar la clase empezó y decidí preguntar.

Andrew: Profesor ¿se puede probar un corazón de alguna forma para ver su funcionamiento?

Profesor: muy buena pregunta. La cosa es que para que necesitara verificar el funcionamiento si con solo verlo ya podría diagnosticar la situación.

Andrew: ¿pero es posible?

Profesor: Claro; pero en una autopsia no se requiere de esos aparatos tan costosos.

Me era difícil de creer que una persona le allá echo una autopsia a una persona cuando esta estaba viva.

Profesor: ¿Por qué preguntas?

Andrew: solo por curiosidad. (La mirada del profesor se vio algo extraña).

Tome el bisturí Nº13 y comencé a cortar desde la tráquea hasta el ombligo; desde los hombros hasta el centro de la caja torácica. Cortamos una por una las costillas quitando así el esternón.

Su cuerpo era muy femenino, casi perfecto, lástima que ya estaba muerta. El trabajo llevo menos de lo pensado; la causa de la muerte “sobredosis” lo cual afecto a varios de sus órganos causándole así la muerte.

Capítulo III: ¿Sueño o Realidad?

Su piel era seda, sus gemidos el alimento de mi sed. La tome del cuello; un orgasmo la hizo callar, su corazón aun latía pero su cuerpo parecía sin vida. Levante su cuerpo y lo recosté en una mesa, me era difícil verla casi sin vida; pero algo dentro de ella me llevo a tener que hacerlo.

Su cuerpo comenzó a convulsionar; pero por un instante sus ojos se abrieron y desearon que no lo hiciera… pero tras unos segundos se calmo. Era hora de que hiciera lo que tenía planeado; ella aun tenía pulso, tome su cuerpo casi sin vida y la lleve al laboratorio; seguí los pasos que hice la última vez.

La sangre salpico las paredes y también cayó al suelo; la última vez no había tanta sangre. De pronto al ver su corazón latiendo rápidamente, me comencé a sentir mareado; caí al suelo de rodillas, cerca de un charco de sangre, de pronto comencé a perder la visión, un terrible sonido rebotaba en mi cabeza.

Desperté otra ces con una pesadilla, pero porque le haría eso a clara, ella es todo para mi, apague el despertador, bueno tengo que ir a la universidad.

Al bajar del autobús y llegar a la plaza donde me encontraría con ella, no estaba, espere y espere pero nunca llego, decidí ir a la universidad; quizás este allí ya que eran días evaluativos.

Al llegar le pregunte a Marcos:

Andrew: Marcos ¿has visto Clara?

Marcos: no ¿Por qué?

Andrew: no la he encontrado en la plaza, tampoco está aquí.

Marcos: tranquilo, de seguro se le hizo tarde o perdió el autobús, de seguro llegara a la clase.

Trate de tranquilizarme y entre a la clase; en cada momento que la puerta se habría mi mirada se concentraba en ella desenado que sea Clara y que este sana y no le haya pasado nada, pero nunca entro.

Desesperado al salir de la universidad intente llamar a su teléfono móvil pero fue en vano, estaba apagado.

Al llegar a cada no me quedo otra salida que salir e ir en su búsqueda. Llegue a la casa de sus padres y haber si ella estaba allí. Cuando doblo la esquina de la calle thames, veo que en la puerta de la casa estaba un auto de la policía; al verlo me quede completamente inmovilizado; pensando en que podría haber pasado.

Decidí volver a cada y esperar las malas noticias el día siguiente, pero al tiempo de llegar, alguien golpeo a mi puerta; desesperado y creyendo que era Clara abrí la puerta.

Dos oficiales de policía estaban en la puerta, con sus uniformes relucientes. Me pidieron que los acompañe. Accedí sin ningún problema, tome las llaves y me fui con ellos al destacamento.

Me tuvieron esperando dos horas en un cuarto de allí. Hasta que entro uno de los oficiales, se llamaba Rodríguez y se lo notaba algo cansado.

Oficial Rodríguez: muchacho ¿Dónde has estado?

Andrew: ¿A qué se refiere?

Oficial Rodríguez: ¿Qué has hecho en los últimos días?

Andrew: estudiar, trabajar, lo de siempre.

Oficial Rodríguez: ¿Dónde está Clara?

Andrew: No lo sé. Usted es policía; dígamelo.

Oficial Rodríguez: ¿Qué le has hecho?

Andrew: nada ¿Dónde está? ¿Le ocurrió algo?

(El Oficial Rodríguez salió de la habitación).

Qué diablos está ocurriendo aquí pensé. Luego de otros tres largos interrogatorios me dejaron ir. Pero iba a estar vigilado por ellos.

Capítulo IV: ¿Qué es lo que sucede?

La policía me vigilaba, no tengo escapatoria, tome los dos cadáveres que tanto alague, los lleve a la cochera (tome las llaves del auto de mi vecina) y los coloque en el auto. Hoy daría un paseo con ellos y no pasaría nada; el vehículo de la policía aun estaba afuera. Abrí el garaje y Salí lentamente, al avanzar unos metros vi por el espejo retrovisor como el vehículo se movía y me seguía.

La desesperación me llevo a pisar el acelerador, de apoco caía como se sumaban mas vehículos y aceleraban tanto como lo hacía yo para alcanzarme.

Al entrar en la carretera un helicóptero me sobrepaso en el aire y temí lo peor, tome una salida a un barrio privado, el miedo a ser arrestado por segunda vez me obligo a dejar a mis preciados cadáveres en el camino, al acercarse un automóvil por la izquierda lance uno de los cadáveres; el cual impacto de lleno contra el vehículo. Luego lance el otro dándole un último beso de despedida. El velocímetro marcaba 255 Km/h a 100 metros tenia la curva de subida de nuevo a la autopista cuando de pronto un vehículo de la policía logro pasarme, me invistió de un costado y no pude contener al automóvil, la mirada del árbol ennegreció todo.

Mareado y con nauseas desperté, una figura blanca trataba de hablarme, exclame: ¿Qué es lo que sucede? De la nada todo se vio oscuro.

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